El Conflicto Armado Interno, implicó para el Estado, la idea de no tolerar ninguna oposición, y lo llevó a construir un enemigo imaginario que terminó en la sospecha de todas las personas como posibles amenazas o enemigos. De esta manera, para el Estado guatemalteco el enemigo fue toda la sociedad y se persiguió no sólo a los que estaban involucrados en los hechos armados sino a todo tipo de opositores o descontentos, incluso a aquellos que no favorecían las acciones armadas. En esa manera de ver a la sociedad se cometieron muchas violaciones a los derechos humanos y se exterminaron a muchos inocentes.
Muchas organizaciones sociales participaban en demandar mejores condiciones de vida, respeto de los derechos laborales, libertad de acción y rechazo a la represión. El movimiento social fue el gran actor. Este fue un sector muy perseguido y diezmado a través de los asesinatos y desapariciones forzadas.1
El Conflicto Armado significó una lucha violenta por el poder. El recurso de la violencia fue una constante, que significó la muerte y persecución de muchas personas, el desplazamiento de miles de sus lugares de origen, la destrucción de mucho patrimonio y el dolor de los sobrevivientes.
La represión, como respuesta del Estado, fue la respuesta mas generalizada de las fuerzas gubernamentales, las cuales aplicaron todo tipo de acciones para callar a los opositores. Con la acción represiva se rompieron las bales legales del “Estado de derecho” y las fuerzas gubernamentales actuaron siempre fuera de la ley, pues en Guatemala no funcionó la persecución legal de los opositores. La represión se manifestó desde formas de vigilancia a la población y control hasta políticas de exterminio de los opositores.2
La participación política de la población indígena fue a través de una resistencia a las condiciones que se les había impuesto desde la Colonia y habían sido agudizadas en la época liberal. Los indígenas resistían de muchas maneras, especialmente fortaleciendo demandas comunitarias y planteando la necesidad de que respetaran sus derechos.