En 1999 se propuso un referéndum para reformar la Constitución Política de la República. Esta consulta popular o referéndum, estaba dividido en cuatro bloques de preguntas sometidas para su aprobación por la población.
Las reformas iban encaminadas a establecer cambios relacionados a la definición de nación (incluyendo el reconocimiento e inclusión de los pueblos indígenas, propiciado por los Acuerdos de Paz) y cambios a la normativa del Congreso, el poder Ejecutivo y Judicial de la nación.
Sin embargo, la consulta se presentó a la población sin considerar suficiente tiempo para el debate nacional y sin un marco expositivo de fácil comprensión de parte de las grandes mayorías. Como resultado de ello fue la abrumadora respuesta del No a dichas reformas.