Memoria histórica

Memoria histórica

Aunque el Conflicto Armado Interno terminó, uno de sus efectos es la disputa entre quienes plantean la necesidad de la memoria para conocer lo que pasó, lograr que haya justicia a los crímenes de guerra y obtener reparaciones sociales, frente a los que claman por el olvido, que plantean que hay que dejar todo atrás para comenzar de nuevo sin enfrentar las consecuencias de esos hechos.

El debate de la memoria:

Los acuerdos de paz señalaron la necesidad de conocer la verdad de lo sucedido, reparar los daños ocasionados y juzgar a los autores de los actos que habían sobrepasado los límites humanitarios. Al mismos tiempo se propuesto que los resultados obtenidos en esclarecer los hechos no servían como prueba en los procesos legales. Días antes de la firma, la Comisión de Reconciliación Nacional del gobierno promovió la Amnistía sobre determinados delitos cometidos durante el conflicto.

Dos años después, el Proyecto Interdiocesano Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) presentó los resultados de su investigación sobre los hechos del conflicto. Esta había surgido por la duda que había en muchos sectores y en la Iglesia católica sobre la comisión de verdad surgida del acuerdo firmado en 1994. Además, la Iglesia consideró la investigación como un acto de compromiso de su parte con las víctimas. Con algunas diferencias de enfoque respecto al documento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) que sería conocido un año después, el informe Guatemala: Nunca más señalaba el proceso de violencia vivido en el país, apoyado en testimonios de sobrevivientes. Pocos días después de ser presentado el informe, fue asesinado el obispo Juan Gerardi, responsable del proyecto. Un largo y confuso juicio siguió contra los acusados de asesinato, ligados a la estructura militar.

El trabajo de la CEH presentó sus resultados en 1999 con el informe Guatemala, memoria del silencio, pero el gobierno argumentó que éste no ayudaba a la reconciliación. En el fondo estaba la crítica de los militares, sobre todo los de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua), quienes señalaban que sus consideraciones no habían sido tomadas en cuenta por la CEH y que su informe era proclive a los guerrilleros, posición que fue acuerpada por algunos políticos, ex funcionarios y empresarios.

Hasta el presente diversas actividades se han desarrollado en torno a la memoria del conflicto. Es decir al recuerdo público compartido por la gente sobre ese período. Muchas se relacionan con la construcción de monumentos o placas conmemorativas de las víctimas asesinadas, regadas en varios puntos del país. También se han desarrollado recopilaciones testimoniales y obras que tratan de presentar la memoria de los hechos en múltiples poblaciones y regiones. Al mismo tiempo ha habido una variada producción histórica, analítica e informativa sobre el conflicto. Libros, folletos, videos, murales y obras de arte, se han elaborado para referirse a momentos concretos, a víctimas masivas, a determinadas figuras importantes o a determinados lugares que se desean recordar.

Miembros del ejército y aliados también han desarrollado libros y conmemoraciones al respecto presentando su propia interpretación. Por su parte, el Estado ha tenido distintas respuestas en torno a la memoria, dependiendo de quién gobierne. Algunos presidentes han pedido perdón por determinados casos. Pero aún falta mucho.

(Tomado de: IIARS, “La historia reciente. Un libro de contenidos sobre el Conflicto Armado Interno en Guatemala” F&G Editores, Guatemala, 2015. Págs.: 103. 104 y 105; (Tomado de: IIARS, “El Conflicto Armado Interno y la transformación de conflictos en Guatemala. Una caja de herramientas para su abordaje en el aula” F&G Editores, Guatemala, 2015. Pág.: 41))

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