Guatemala hoy

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En el Conflicto Armado Interno participaron muchos sectores y cada uno de ellos tiene su propia memoria de lo que pasó. Esas memorias no siempre coinciden y a veces se oponen. Aún hay muchos que dicen que hay que olvidar el pasado o presionan para que nadie hable sobre ello. Pero los recuerdos retornan y es necesario trabajar el tema para entenderlo e integrarlo en la memoria, en la identidad y en el presente como aprendizaje para el futuro. Para sanar sus duros efectos hay que hablarlos y así encontrar un sentido a lo sucedido.

El Conflicto Armado Interno terminó en 1996 con los Acuerdos de Paz después de 36 años. En los años anteriores muchas cosas pasaron en el mundo. La caída del mundo socialista a partir de 1989 hizo que el factor ideológico bajara de tono y la Guerra Fría dejara de ser necesaria. Estados Unidos comenzó a preocuparse por la democratización del continente americano. La economía mundial daba giros novedosos con la globalización. La tecnología comenzaba a cambiar muchas costumbres, la forma de comunicarse, de trabajar, de negociar y hasta de hacer el arte. Nuevas generaciones surgían con otras expectativas y ahora existe una mayor conciencia de los riesgos que surgen con el modelo actual de desarrollo.

La paz representa una oportunidad para la sociedad guatemalteca. Los Acuerdos propusieron una serie de medidas que se consideraban necesarias para reconciliar y desarrollar el país. Estas medidas hablaban sobre el papel del Estado, los derechos de los pueblos indígenas, la desmilitarización del país, ampliar la capacidad económica de la población, en especial poner atención al desarrollo agrario, impulsar más la democracia que incluyera a los grupos excluidos y la realización de cambios constitucionales. Muchos de ellos son responsabilidad del Estado, pero la economía iba en otro camino y las propuestas de los acuerdos se han ido relegando.

En el presente nuevos problemas se han añadido a algunos de aquellos viejos problemas que causaron el conflicto. El Conflicto Armado Interno es un buen ejemplo para sacar lecciones frente a estos nuevos conflictos. Estas lecciones ayudan a buscar nuevas soluciones y a usar otras formas que eviten recurrir a la violencia y al autoritarismo desarrollado en el pasado. Leer el pasado es saber usar la experiencia para entender mejor el presente y proyectar el futuro.

(Tomado de: IIARS, “La historia reciente. Un libro de contenidos sobre el Conflicto Armado Interno en Guatemala” F&G Editores, Guatemala, 2015. Págs.: 111, 112 y 113)

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